¿Cómo era el mundo antes y que mundo nos espera después del COVID-19?

Alexandra Correa Romero

Un día cualquiera la tragedia nos golpeó, siempre habíamos pensado que las pandemias y tragedias a nivel mundial no eran asuntos que nos iban a concernir en un presente o en un futuro cercano, que equivocados estábamos… el brote del virus covid-19 apareció en la lejana región de Wuhan en China y donde vivo que es donde nací hace 36 años, geográficamente nada hay más lejano que la China… a pesar de que en el Ecuador, concretamente en Guayaquil, tenemos una colonia de esa nacionalidad y hay un sector denominado la Bahía, (lugar de comerciantes al por mayor y menor) donde muchos ciudadanos de esa nacionalidad hacen sus negocios a diario ya que viven aquí. Aún con todos esos pormenores, el brote del virus ni siquiera nos alertó, ya que vivimos al otro lado del mundo… y aunque tenemos familiares en Europa: en España e Italia, (países golpeados por la pandemia igual que el nuestro) tomamos el brote del virus demasiado a la ligera; cuando se ordenó la cuarentena el virus ya estaba dentro del territorio ecuatoriano y el dantesco escenario que le siguió fue apenas la consecuencia lógica de una mezcla peligrosamente efectiva: la irresponsabilidad de la ciudadanía y la inoperancia y corrupción de sus autoridades…

La vida como la conocíamos nos cambió en un dos por tres, y lo peor es que ni siquiera nos dimos cuenta, los aeropuertos se cerraron, los barcos y los cruceros se detuvieron, los viajes dejaron de hacerse, el comercio se detuvo, la educación presencial igual, el mundo entró en pausa; inclusive a nivel local los trabajos dejaron de ser importantes, se podía laborar desde casa; las risas, los abrazos y los besos se detuvieron: un buen día ya no pudimos abrazarnos más por temor a contagiarnos o a contagiar a alguien…

Sí, también apareció esa espantosa manía humana de pensar sólo en nosotros, las compras por pánico y el acaparar los productos de primera necesidad, son apenas la punta del iceberg; porque más de uno ha hecho su agosto a costa de la desesperación de los demás: ciertos bancos locales cobraron las cuotas de préstamos y tarjetas de créditos que estaban pendientes de pago, las telefónicas suspendieron por unos días la señal y los datos de internet a aquellos que no habían cancelado; gente que vende la medicina al 500% más de su valor real y que lo disfraza de emprendimiento… ¡Cuánta miseria humana! ¡Cuánta falta nos hace saber que el único remedio a esta tragedia es la solidaridad! En momentos como estos, confieso que siento vergüenza de pertenecer a la raza humana…

Sumado a esto, políticamente hablando, no se han hecho esperar las críticas y el escándalo a nivel mundial por la falta de liderazgo de los representantes locales y nacionales encabezados por el Presidente Moreno que en una actitud por demás cobarde abandonó el territorio continental y se recluyó en las islas Galápagos junto con su ilustre familia, al momento de la escritura de este artículo continúa allá, como quien dice viendo los toros desde la barrera, lejos del escenario dantesco que es en este momento la ciudad de Guayaquil: centro de la pandemia… los ciudadanos guayaquileños hemos sido duramente criticados y atacados por la falta de disciplina al momento de hacer la cuarentena ordenada por los funcionarios del poder ejecutivo, sin embargo y en defensa de mis conciudadanos debo alertar a la comunidad mundial que Guayaquil no es ni de cerca el modelo exitoso que tanto ha declarado la Alcaldía desde hace 30 años de poder social cristiano (partido social cristiano domina en la provincia desde hace 30 años), existen grandes cinturones de miseria que rodean la ciudad, donde la gente vive al día, si no sale de su casa no la matará el covid-19, pero si la matará el hambre y la miseria porque no tienen que comer… viven en casas de 2 por 2 en un hacinamiento bastante precario; en dichas casas calurosas suele haber un solo ambiente que funciona como sala, comedor, cocina y en las noches: dormitorio, viven entre 7 y 8 personas soportando un calor abrasador (las temperaturas en esta época del año suelen alcanzar 30 a 35 grados) y por supuesto sin aire acondicionado ni televisor, ni internet. Son personas a las que les ha faltado oportunidades de educación, de empleo y de emprendimiento…y desde luego poco o nada les importa la propagación de un virus que no pueden ver, frente a la miseria que viven día a día y que sí pueden verla…

Siempre pensé que los guionistas de películas de terror eran exagerados en sus creaciones, que nadie en su sano juicio saldría de casa cuando hay una disposición expresa de que no lo haga: prometo firmemente no volver a pensar que lo son…

Y en estas circunstancias, tan duras y difíciles que vivimos como humanidad, comprendemos que una llamada no nos llena, que no podemos acariciar ni besar a una pantalla, de pronto nos damos cuenta que los vehículos que poseemos no son nada porque no pueden llevarnos a ninguna parte, estamos confinados en un espacio muy limitado, todo se redujo a esas cuatro paredes que compartimos con la familia más cercana… y entendemos que el dinero no sirve de nada si no hay salud, paradójicamente ahora que estamos encerrados comprendemos el dolor del encierro de los animales injustamente enjaulados… y hemos aprendido a contar el tiempo como: mañana, tarde o noche, perdimos la noción de ese tiempo: evidencia clara de que se trata de un invento humano, ya no recordamos ni los días ni las hojas del calendario, las rutinas se vieron alteradas y ya no tenemos prisa por nada… el mundo nos obligó a detenernos… a hacer una pausa y reflexionar…

Cuando salgamos de la cuarentena, es imperioso que mantengamos la reflexión y el grado de conciencia que hemos alcanzado en estos momentos que todos hemos sido golpeados por la tragedia de un modo u otro, reflexionar en el propósito de una situación tan dura como humanidad: la única forma de salir adelante es pensar en el bien común, y en la solidaridad como el método inequívoco sin el cual estamos condenados a extinguirnos como especie… si seguimos empecinados en el odio y el rencor, mal panorama nos espera… ese es el mensaje que nos dio la tierra cuando nos obligó a detenernos: nada será igual cuando puedan salir de la pausa que los estoy obligando a hacer, la normalidad como la conocemos no volverá a ser lo que era antes, porque ese era el problema: esa aceleración constante, ese abuso inaudito de los recursos de la naturaleza, el consumismo salvaje nos llevará a una muerte segura si no cambiamos radicalmente nuestra forma de ver la vida y de interactuar con nuestros congéneres…, la tierra ha hablado: nos ha gritado en la cara que somos sus invitados y no sus dueños, nos grita un cambio sustancial en todo nuestro engranaje humano…más clases on line, más cursos a través de plataformas digitales, en donde no sea necesario salir tanto de casa, que la tecnología sirva para unir y desarrollar nuevos e innovadores métodos en la enseñanza, en los empleos, en las compras y el mercado, inclusive en la forma de impartir justicia…¿estaremos acercándonos al final del consumismo salvaje? ¿Estaremos acaso ante el cambio definitivo de la raza humana? ¿O quizás tristemente a las puertas de su extinción? Solo depende de nosotros esa respuesta…


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