Por Luis Velázquez Alvaray

Coincide el pensamiento histórico contemporáneo, en calificar el sistema soviético, como una mancha de aceite sangriento, que, junto a la dictadura china y el resto satelital del comunismo, contaminaron el océano de la vida; allí se deriva la principal tragedia del mundo. Verdadera catástrofe.

La dominación comunista de medio planeta y sus monstruos intermitentes, como el estalinismo, las reacciones ideológicas como el fascismo y su herencia perniciosa, aún mantienen el globo en vigilia. Son páginas de terror.


El desastre humano originado por la revolución rusa fue una hecatombe en el pasado siglo. La paz se hizo esquiva y las reacciones fueron del mismo corte catastrófico. Los estudios históricos científicos han concluido con una cifra espectral del coste humano, herencia de la URSS: cien millones de personas.


La proporción de como una ideología política ha convertido la humanidad en un recinto de violencia, que ha originado episodios terribles, como los suscitados en China y en lo que se denomina el comunismo residual, con manifestaciones persistentes a esta fecha, en países como Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua.


Estas banderas de la violencia son izadas hoy, para perturbar los sistemas democráticos occidentales, y seguir generando violencia y muerte. Mientras el comunismo persista con sus miles de mascarillas por el cosmos, la paz se hace inalcanzable.


A pesar de las Pandemias que se sucedieron, con furia destemplada y virulenta, durante este período histórico, no hay cifra que se le acerque en costos de vidas humanas y destrucción social.


Sobre el autor: Dr. Luis Velázquez Alvaray es Abogado, Sociólogo y Periodista, Especialización en Docencia Universitaria, Magister en Ciencias Políticas Doctor en Ciencias Jurídicas; mención Derecho Administrativo y Derecho Constitucional, Doctor en Educación, PhD en Política y Derecho Internacional, Profesor Titular de las cátedras de Sociología Jurídica y Derecho Administrativo Especial, Profesor Titular de Posgrado en Ciencias Políticas, Tutor y asesor de diferentes tesis, libros, publicaciones y trabajos de Grado y Posgrado de la Universidad de los Andes en Venezuela, fue Director del Diario Frontera en Venezuela, Contralor del Estado Mérida en Venezuela, Diputado a la Asamblea Nacional de Venezuela, Miembro de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela, actualmente es Presidente de la Universidad de Ciencias Empresariales UCEM de Costa Rica, Profesor de las Cátedras de Ética Profesional, Comercio Exterior, Profesor del Curso de posgrado en Arbitraje internacional UCEM- Colegio de Abogados de Costa Rica.


Columnistas de una decena de diarios digitales en América Latina. Ha publicado numerosos artículos, trabajos, libros de carácter científico en las áreas jurídica, sociológica, periodística y en el campo literario.

Jesús Albeiro Rojo Londoño


La pandemia del COVID-19 ha generado incertidumbre en diversas áreas y la educación no ha sido ajeno a ello, las instituciones educativas deberán afrontar un gran desafío después de la pandemia del covid-19; las instituciones educativas deben preparar una infraestructura tecnológica acorde con los nuevos retos de la educación y de la sociedad, la formación académica cambiará sensiblemente porque los estudiantes adquieren nuevos hábitos en cuanto a formación, ello permite que surjan cambios a nivel educativo, tanto de las instituciones como en las personas involucradas en los procesos formativos.

Los docentes deben perfilarse en adquirir habilidades y competencias en innovación educativa, para así utilizar herramientas idóneas y pertinentes que permita la interacción directa e indirectamente con los estudiantes, por lo tanto, el proceso formativo tenderá a romper paradigmas y mitos para que sea más inclusivo a toda la población sin importar el nivel social, económico y cultural.

La tecnología toma más fuerza en el proceso educativo, entonces, esto obliga a cambiar las mitologías de las clases; la digitalización conllevara a tener una educación acorde a las necesidades de la población porque permitirá alternar los procesos presenciales con procesos sincrónicos y asincrónicos, es allí, donde toman relevancia el uso de las plataformas virtuales y recursos tecnológicos pertinentes a las diversas áreas, lo cual permite que los estudiantes puedan ir avanzando según sus métodos y ritmos de aprendizaje; los docentes deben convertirse en generadores de contenidos digitales de calidad y orientadores de experiencias dinámicas que nutran significativamente el aprendizaje de los estudiantes.


Sobre el autor: Mi nombre es Jesús Albeiro Rojo Londoño, identificado con cédula de ciudadanía número 71.989.384 de Turbo-Antioquia (Colombia), en formación de pregrado soy Contador Público egresado de la Corporación Unificada Nacional de Educación Superior CUN , en formación de postgrado soy Magister en Finanzas egresado de la Universidad Autónoma del Caribe; he realizado diversos cursos relacionados con la docencia y la pedagogía, además soy Técnico en sistemas.

Desde el 2015 trabajo como docente de planta en la Fundación de Estudios Superiores Universitarios (FESU), en la cual oriento asignaturas que tienen que ver con el componente contable y financiero.

Deida María Raffo Velarde

Antes del COVID 19 la normalidad era distante, el estrés regía el mundo, las familias no se conocían, cada uno era un universo encerrado en sus necesidades y sin el menor interés por los problemas de los demás.

El índice de divorcios era elevado y la convivencia se hacía superficial. Los padres no tenían idea de lo que hacían sus hijos, los hijos no les interesaba conocer cómo conseguían el dinero sus padres. Los alumnos asistían de mala gana a clases y los profesores trabajaban solo por el sueldo. Un mundo diferente, con su capa de ozono acribillada y llena de basura las calles. En febrero del 2020 nuestra vida cambió, la “nueva normalidad” nos enseñó a ver todo de manera diferente. Analizar los elementos que permitan evaluar lo positivo de una catástrofe mundial es, per se, una nueva forma de apreciarlo. La muerte de tantas personas en el mundo y sus posibles causas no es el tema de esta trabajo, aquí se investigan los resultados holísticos en el ser humano. Los sobrevivientes del COVID 19 han cambiado, parecería que la enfermedad atacó el alma del ser humano, cambiando sus prioridades y valores. La contaminación del aire ha disminuido, el agua es más pura, los animales vuelven a ser libres y nosotros estamos enjaulados.


Sobre la autora:

Deida María Raffo Velarde, nacío en Guayaquil-Ecuador el 2 de mayo de 1964. Ha trabajado en la Universidad de Guayaquil durante 36 años, los primeros años como Coordinadora Académica del Vicerrectorado y luego se interesó la docencia por lo que estudió pregrado y posgrado en las Universidades Laica Vicente Rocafuerte y en la Universidad de Guayaquil. Es Periodista Profesional y Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social, Masterado en Diseño Curricular con un Diplomado en Competencias. Además es docente de la Carrera de Arte en la Facultad de Filosofía y de Investigación Educativa. Como artista ha podido manifestar sus fortalezas en diferentes modelos de comunicación dancística, así también en los medios televisivos como actriz. Como investigadora ha podido sacar a luz 2 libros que relatan la historia de los 150 años de fundación de la Universidad de Guayaquil, también editó dos revistas estudiantiles y un periódico digital. Es Directora de la Red Internacional de Inclusión Cultural Universitaria aprobada por la Senescyt mediante Acuerdo No. SENESCYT 2018-040 con REG-RED 18-0068, del 17 de julio del 2019, mediante la cual ha podido aunar esfuerzos para rendir homenaje a personajes ilustres que aportaron, de una manera u otra, al engrandecimiento y prestigio de la Universidad de Guayaquil a lo largo de sus 152 años de historia.


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