por Emelda Guerra

La justicia restaurativa, también llamada justicia reparadora o justicia compasiva, es una forma de pensar la justicia cuyo foco de atención son las necesidades de las víctimas y los autores o responsables del delito, y no el castigo a estos últimos ni el cumplimiento de principios legales.


OBJETIVO:

1-Motivar a todas instituciones educativas a formar la cultura de justicia restaurativa en nuestros estudiantes de modo tal que seamos responsables de nuestras acciones al cometer una falta y de disculparnos ante el ofendido.


2-Identificar resultados restaurativos futuros. Prevenir la reincidencia motivando el cambio en los ofensores y facilitando su reintegración a la comunidad. La justicia restaurativa, también llamada justicia reparadora o justicia compasiva, a menudo se usa el término «ofensores» como concepto alternativo al de «delincuentes» o «criminales», pues la justicia restaurativa intenta evitar estigmatizar a las personas que hayan cometido un delito.


En un proceso de justicia restaurativa, las personas involucradas en un hecho resuelven de manera colectiva cómo lidiar con las consecuencias de la ofensa y sus implicaciones futuras. Las víctimas juegan un rol activo en el proceso, mientras se anima a los «ofensores» a asumir la responsabilidad de sus acciones y reparar el daño que han hecho. Esto puede hacerse mediante un pedido de disculpas, la devolución de algo robado, dar un servicio a la comunidad, etc. La justicia restaurativa brinda también ayuda a los «ofensores» para evitar futuras ofensas. Está basada en una teoría de justicia que considera al delito como una ofensa contra un individuo o la comunidad más que como una ofensa contra el Estado y sus normas. Fomentando el diálogo entre víctimas y «ofensores», la práctica de justicia restaurativa logra un gran grado de satisfacción entre las víctimas así también como que los «ofensores» asuman sus responsabilidades.


METODOLOGIA DE APLICACIÓN:

Son conversaciones en nuestros centros educativos y en el hogar cada vez que nuestros niños y estudiantes, colaboradores, cometan actos que riñen con la moral y las buenas costumbres, nosotros debemos promover la prácticas las estrategias dialógicas, de asumir responsabilidad y disculparse ante el ofendido y propiciar la amena convivencia en nuestro entorno. Entre sus beneficios: Expresar las emociones, incluso remordimiento, sobre la ofensa. Recibir apoyo para reparar daño causado a la víctima o a un mismo y a la familia. Corregir actitudes, restituir o reparar.


Autora: Emelda Melissa Guerra Aizpuruá

Maestra Ad Vitam

Doctora Honoris Causa

Embajadora de la Paz

Dra. Licenciada, educadora, amante de la paz.

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Por Deyanira Pino Guerra

Todos los educadores, padres de familia, gobierno y el Estado, debemos involucrarnos en el tema de la educación para construir una paz verdadera y tengamos los derechos humanos libres de cualquier peligro, empezando desde que los niños están aprendiendo hablar, ya que ellos imitan y siguen los pasos de sus padres, la cual son modelos para ellos. “Los educadores en derechos humanos debemos revisar a fondo nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes. Esto implica desarrollar la capacidad de mirarnos a nosotros mismos críticamente y la disposición a cambiar aquellos pensamientos, sentimientos o actitudes que hemos ido asimilando en nuestro propio proceso de formación y que son un obstáculo no sólo para lograr nuestro propio desarrollo integral, sino que también son un obstáculo para el desarrollo de las personas que nos rodean, con las que vivimos o con las que trabajamos”. (Mujica. 2002. pág. 5), Si logramos unirnos todos, tendremos un mundo lleno de paz y amor entre los humanos, también con la participación de los organismos internacionales, los gobiernos, la sociedad civil, las ONG, aplicando las leyes más fuertes para los abusadores.


Los presupuestos de los gobiernos deben ser enfocados en la educación de los niños desde los 2 años, en conjunto con sus padres, ya que los maestros realizan su trabajo, pero cuando los niños llegan a sus casas, repiten el patrón de los mismos. “Los Estados nacionales, supranacionales y los mismos ciudadanos, frente a la violencia reactiva, proponen y fomentan la represión como salida a la crisis generalizada. Por ende, se

incrementan los presupuestos para la policía y el ejército, se crean más leyes represivas, se incrementan las guardias de seguridad, los individuos se arman más, las casas se convierten en verdaderas cárceles, con rejas y sistemas eléctricos, es decir, se construye un sistema que reprime y encierra a los ciudadanos, la máxima de esta política es un Estado guardián de la economía”. (Jiménez. 2006. pág. 2) Los estados deben trabajar también de la mano con organismos como: Instituto Interamericano de Derechos Humanos;

Federación Iberoamericana; Organización de las Naciones Unidas; Organización de los Estados Americanos; Amnistía Internacional, ACNUR; Organización Internacional para las Migraciones entre otras.


En conclusión, todos debemos participar por los derechos humanos del mundo, invocando la educación, las leyes, convenios, tratados, que vayan en beneficio de los humanos.


Sobre la autora: Deyanira Pino Guerra

Doctora Honoris Causa en Filosofía de la Educación

Embajadora de la Paz

Profesora en la Universidad de Panamá, Facultad de Administración Pública,

Escuela de Relaciones Internacionales.

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Autor: Dr. Alcides Diógenes Gómez Yépez, PhD



Educar para la paz es incentivar el perfeccionamiento de habilidades y la adquisición de herramientas que permitan a los individuos y a las comunidades convivir de forma pacífica, vivir sin violencia, se cimenta en el respeto de los derechos humanos y la dignidad humana, transformando actitudes, acciones y normas de conducta, en una perspectiva crítica social en aras de construir una cultura de paz.


Bilbeny (2012), responsabilidad viene del latín responsum, “responder”. conservándose en la mayoría de los idiomas modernos y podríamos clasificarlas en tres formas:


1) Responsabilidad ética: Con nuestras acciones u omisiones damos respuesta y cuenta del deterioro del planeta por ejemplo dejando de comprar productos que dañan al medio ambiente o dejando de conducir el automóvil ciertos días de la semana, el hecho de existir y ser conscientes del mundo en el que vivimos da cuenta de la responsabilidad ética del ser humano.


2) Responsabilidad moral y legal: es la respuesta que debemos dar haciendo prevalecer el interés general sobre el personal, tanto a nivel público como privado vinculando con la práctica y diario vivir las normas morales que permiten la convivencia humana; asumiendo la responsabilidad de actuar en base al interés público, por ejemplo, un empresario honesto reportaría el verdadero valor de los ingresos que percibe durante un periodo fiscal para en base a los resultados reales aportar con el pago del impuesto a la solución

de los problemas de la sociedad; educación, salud, vivienda, infraestructura vial, y demás problemas sociales, de igual manera un funcionario público hará prevalecer su accionar evitando involucrase en actos de corrupción como el soborno, apropiación de activos y blanqueo de dinero. Juan María Montalvo Fiallos (1889) ensayista y novelista ecuatoriano expresó: “Robar a la Nación es robar a todos; el que roba es dos, cuatro y diez veces ladrón; roba al que ara y siembra, roba al que empina el hacha, al que acomete al yunque, roba al que se une al trabajo común con el alma puesta en su pincel; roba al agricultor, al artesano, al artista; roba al padre de familia; roba al profesor; roba al grande, roba al chico.

Todos son contribuyentes del Estado; el que roba al Estado a todos roba, y todos deben perseguirlo por derecho propio y por derecho público. ´Roba, pero hace´, frase que todos debemos condenarla y borrarla de nuestras mentes”.


La corrupción definitivamente ha sentado sus dominios en Ecuador, Latinoamérica y porque no decir a nivel global. jamás se ha visto tanto cinismo. Los delincuentes financieros son funcionarios públicos que irrespetan situaciones críticas de dolor, enfermedad, angustia y peligro para toda la población como el covid-19 y los

contribuyentes que tienen la obligación de aportar con los tributos irrespetan las leyes tributarias para evadir el pago generando pobreza y quitando la PAZ que tanto anhelan los ciudadanos, quienes no tienen acceso a una educación justa que los prepare para la vida ni a salud que les permita aliviar sus dolores.


SOBRE EL AUTOR:

Autor: Dr. Alcides Diógenes Gómez Yépez, PhD

Doctor Honoris Causa en Filosofía de la Educación

Embajador de la Paz

Doctor en Ciencias Pedagógicas

Magister tributario, Contador Público Autorizado, Ingeniero Comercial

Presidente de ASCAPLA

Ex presidente del Colegio de Ingenieros Comerciales del Guayas

Ex presidente de la Federación Nacional de Contadores del Ecuador.

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